12 jul 2021 Publicado en: About us
Nuestra Historia

Los comienzos

Allá por el 2016 estaba viendo varios buzos de esos en la vuelta. Me encantaban. Y siempre que preguntaba o averiguaba donde los habían conseguido, me decían que eran de afuera. Estaba casi seguro que en Uruguay no había, nadie los vendía. Yo quería comprar para usarlos, porque me gustaban mucho y me parecía que tenían tremenda onda. Yo sabía que no era al único que le gustaban, a mis amigos y a la gente también. Pero fue de un momento a otro que cambié el chip y visualicé que este podía ser un producto que se venda mucho acá. Lo empecé a ver como una oportunidad más allá de querer tenerlo para mi, creía firmemente que lo que me pasaba a mi le pasaba a muchos más. Y ahí fue cuando dije, bueno, voy a empezar a moverme. 

Y ahí empecé con toda, conocí un lado “manija” que tenía adentro mío que no lo conocía. Mis viejos al principio jugaron un papel muy importante la verdad, es más, creo que si no hubiera sido por ellos, hoy Yamba no existía capaz. Papá consiguió nada más y nada menos que el proveedor, y mamá como viajaba todo el tiempo a America central (Honduras), nos traía unas muestras de buzos del estilo. Y así fue que logramos verlos, probarlos, y obviamente tantear la opinión de nuestros amigos. Todos nos dijeron que les encantaban. Y personalmente con eso me bastó para comenzar a emprender, salir de la zona de confort, darme la cabeza contra la pared millones de veces, contra los órganos públicos, a pasarla mal, a hacer los famosos trámites interminables, a ir a DGI BPS MTSS y volver siempre con la manos vacías, me mandaba solo para todos lados, e increíblemente siempre volvía con las manos vacías, siempre me faltaba algún papel, algo. Me agarraba tremenda calentura, y obviamente les agarré bronca. Pero todo eso la verdad que me hizo entender un montón de cosas que no conocía, me hizo crecer y ver cómo funcionaban las cosas. Y así fue que cree una unipersonal, me informe con mi tía que es contadora y cree una empresa. Conseguí un proveedor de afuera, quien es el mismo desde hace 4 años ya, y aún mantenemos una muy buena relación.  Luego con el paso del tiempo, por más de que siempre estuvieron relativamente al tanto de las cosas, se sumaron mis dos hermanas al proyecto, Rafa y Jime, y un tiempo después, mi mellizo Nacho. Hoy en día estamos con Rafa y Nacho, ya que Jime vive en el exterior y por cuestiones lógicas se tuvo que distanciar un poco del proyecto, nada dice que en un tiempo futuro no vuelva a formar parte. También se sumó Juli mi novia, y Gero, un amigo de toda la vida, los dos le aportaron muchísimo a la empresa. Tenemos un equipo tremendo, cada uno se complementa con el otro.

 

Las primeras ventas

Se van a reír, pero al principio vendíamos en nuestra casa, en el living, de 17:30 hs a 19:30 hs, un horario un poco reducido de más… Simplemente pusimos un perchero y colgamos los buzos, e increíblemente la gente venía a comprar. Ya se veía el potencial de los buzos, por más de que ahora miro hacia atrás y “estabamos en cualquiera”. Nos empezamos a dar cuenta que esto podía andar muy bien. Pero ahí todavía nunca habíamos hecho el click, para todos creo que era algo muy en segundo plano, por más de que yo personalmente siempre haya creído en el proyecto, no escapaba de algo todavía muy lejano. Cada uno seguía con su vida, colegio, facultad, club, familia, y luego Yamba. 

Esto para nosotros era un mundo totalmente nuevo, teníamos creo que entre 19 y 17 años. Me pongo a retroceder en el tiempo y literalmente que no sabíamos nada. Y ahí es cuando uno se pone a pensar todo lo que te puede sumar el hecho de emprender, más allá de buscar ingresos, uno va por ahí permanentemente buscando aprender y conocer, formarse como persona, entender como funcionan las cosas. Y hasta el día de hoy seguimos aprendiendo un montón, cada vez más. Creo que acá hay cosas que no te enseñan en ningún colegio, hay elementos que sinceramente creo que solo se aprenden de esta forma, en la práctica. Uno cuando emprende también invierte en sí mismo, en su formación como persona, en sus capacidades.

 

El paso de un pequeño emprendimiento a una empresa

Creo que si tuviera que marcar una fecha masomenos exacta, diría el momento en que empezamos a vender en Laura Rath. Creo que eso fue, a escala, uno de los momentos mas importantes. El otro momento clave creo que fue la nueva Yamba House, donde logramos centralizar todo en un mismo espacio, tienda, oficina, y depósito, y esto aparte fue acompañado con la venta al por mayor.

 

Pero en lo que respecta a Laura Rath, si mal no recuerdo fue a principios de 2019, marcó un camino. Salimos de la chiquita y empezamos a vender en un local de verdad. Ahí creo yo. Por lo menos en mi cabeza, se transformó en algo mucho más serio, por más de que siempre haya sido algo en lo que creo, ahí dimos un paso muy importante, y con el paso del tiempo, descubríamos cada vez más su potencial. Luego de estar en Laura Rath en Carrasco, pasamos a otro Laura Rath en Punta Carretas, en donde aún seguimos hasta el día de hoy.

 

Enfin, como resumen, o más bien como un pensamiento interno, me gustó mucho recordar el camino que recorrimos, lo bueno y lo malo. Hace tiempo que no me ponía a pensar en esto, en lo que éramos antes y lo que somos ahora, en lo que crecimos todos, como equipo. Creo que una de las maneras más sanas de crecer es emprendiendo, y capacitandose permanentemente, logrando dar un poquito más de si mismo cada día. Ya se que nadie me pidió un mensaje, pero me encantaría que la gente se anime, que se tire al agua, que sepan que el miedo siempre va a estar, es parte de, pero a veces hay que mandarse, hay que tratar de hacer las cosas informados, consultar, y por sobre todas las cosas, reconociendo los errores y aprendiendo de ello. Porque de eso se trata, de como reacciona cada uno frente a las adversidades.

 

Facu.

Publicar comentario